Mi esposa y yo tuvimos que dedicarnos al porno casero

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Teníamos cinco días para pagar la hipoteca ó perderíamos la casa y ninguno de los dos tenía trabajo, así que mi esposa y yo decidimos dedicarnos al porno juntos para poder sobrevivir. Mandamos un video casero a una productora y, como les gustó, nos enviaron un tío para que nos grabara en nuestra propia casa. Al principio me costó que se me pusiera dura mientras mi esposa me la chupaba, pero luego comenzamos a relajarnos, disfrutar, divertirnos y al fín puede tener una buena erección para follármela bien duro a cuatro patas. El final del video, con mi esposa cubierta de la lefa que derramé en su boca, rostro y pecho cuando me corrí, dicen que es la mejor parte.