Le presté el teléfono a la madura y me pagó el favor con un polvo

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Esta rubia madura necesitaba hacer una llamada telefónica y además de que su teléfono móvil se había quedado sin señal el único teléfono público que había en la calle estaba sin funcionar, así que me acerqué gentilmente y, cómo estábamos a una calle de mi casa, la invité a hacer la llamada desde allí. La vieja estaba muy agradecida y yo supe como hacerle pagar el favor, me sumergí entre sus dos grandes tetas y ella se puso tan cachonda que accedió a regalarme un polvazo cabalgando sobre mi polla dura como si fuera una jovencita.