Descripción : Desde que mi vecina rubia ha enviudado, la vieja zorra no hace otra cosa que pasearse vestida con ropa provocativa por las calles del barrio y los pasillos del edificio buscando algún tío que se la folle, ya que parece que el viejo de su finado esposo se tomaba un viagra cada día para mantenerla contenta y así fué como se murió follando. Para apiadarme de ella, el domingo por la madrugada, cuando regresaba cachondo de una juerga, hice una parada en su casa para quitarme las ganas y echarle un buen polvo antes de irme a dormir. |