La siesta con la madrastra quedó como un sueño erótico en secreto

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Una tarde cualquiera de domingo el marido no dejaba de roncar y para la tetona madrastra era imposible dormir. Así que cabreada se fue a echar la siesta junto al hijo de su pareja que también dormía. Cuando el chico abrió los ojos y vió a su madrastra boca abajo mostrando sus suculentas nalgas tuvo una erección espontanea que no pudo reprimir, pero le pareció demasiado incestuoso y vergonzante y se dió vuelta. La madrastra sintió el calor y el respirar ajetreado del chico y se dió vuelta para sorprenderse con la polla tan grande del chico.