Esta madurita mamá se ha portado muy mal y necesita castigo

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A la cuarentona y macizorra secretaria le cuesta ser fiel a su marido en el matrimonio. A pesar de estar felizmente casada y tener una vida plena junto con sus adorables hijos, hay algo que no puede controlar. Su hambre de polla, y no la del cornudo de su marido la tiene loca y la llena de remordimientos aunque también de placer máximo. Cuando el viernes de puente ella fue a trabajar a la oficina solo estaba ella y el chico de informática preparando los nuevos equipos de cara al lunes. Ya no se pudo concentrar más pensando en el enorme paquete que marcaba en el pantalón el chico. Fue cuestión de unas miraditas de más y algún intercambio gracioso de palabras que acabó rasgándose las medias sobre la mesa para que el joven le comiera todo el coño.